Durante la Semana Europea de la Movilidad hemos querido acercarnos a la movilidad desde una perspectiva diferente: dejar que sean los datos los que nos cuenten cómo nos movemos.

A lo largo de cinco días hemos compartido en nuestro canal de LinkedIn algunos de los resultados obtenidos a partir de información recogida durante los meses de julio y agosto en distintos puntos de la A-1 y la A-2.

El punto de partida resulta especialmente interesante. Los sensores Bluetooth utilizados para este análisis fueron instalados originalmente para monitorizar aparcamientos de emergencia. Sin embargo, la reutilización de los datos recogidos ha permitido explorar nuevas preguntas sobre patrones horarios y semanales, recorridos, sentidos de viaje o duración de determinadas estancias.

Un ejemplo muy concreto de una de las ideas centrales de los espacios de datos: un dato creado para un propósito puede adquirir nuevo valor cuando se reutiliza para responder a otras necesidades.

Eso sí, reutilizar también implica validar. No todas las variables ofrecen la misma calidad ni permiten obtener conclusiones con el mismo nivel de confianza. Distinguir entre un patrón sólido y un simple indicio forma parte también del análisis.

La movilidad tiene su propio ritmo semanal

El primer patrón que muestran los datos aparece al observar cómo cambia la actividad a lo largo de la semana.

En ambos corredores, el volumen aumenta durante los días laborables y disminuye durante el fin de semana. Sin embargo, cada jornada presenta algunas particularidades.

El sábado registra el menor nivel de actividad, mientras que el domingo muestra un comportamiento diferente: se detectan aproximadamente un 70 % más de recorridos de vuelta que de ida.

También existe un patrón horario reconocible. La actividad comienza a crecer con claridad entre las 6:00 y las 10:00 horas y desciende a partir de las 19:00.

Son comportamientos que pueden parecer intuitivos, pero el valor de los datos está precisamente en permitir observarlos, medirlos y comprobar hasta qué punto se repiten.

Dos corredores, dos formas de moverse

Analizar conjuntamente los datos permite identificar tendencias generales. Pero separarlos por corredor revela otra conclusión importante: no existe un único patrón de movilidad interurbana. La A-1 y la A-2 presentan diferencias claras a lo largo del periodo analizado.

Durante los días laborables, la A-1 registra un pico de actividad más marcado alrededor del mediodía y muestra una mayor variabilidad. La A-2, por su parte, mantiene un comportamiento considerablemente más estable durante buena parte del día.

Las diferencias también aparecen al observar los recorridos de vuelta. En la A-1, el pico se concentra por la mañana, mientras que en la A-2 se produce claramente alrededor de las 17:00 horas.

Comparar ambos corredores demuestra por qué resulta importante analizar cada contexto de manera específica. Dos infraestructuras similares pueden responder a dinámicas de movilidad muy diferentes.

¿Cuándo empieza realmente el fin de semana?

Los datos permiten incluso observar el momento en el que empieza a modificarse el comportamiento de los desplazamientos. Al comparar jueves y viernes, las curvas comienzan a separarse alrededor de las 14:00 horas del viernes, y la diferencia alcanza su máximo aproximadamente a las 17:00. El sábado presenta ya un patrón completamente distinto.

Pero el análisis no permite únicamente estudiar cuándo se producen los desplazamientos. En aquellos recorridos que pueden seguirse con suficiente confianza, también es posible aproximarse a su duración.

La estancia media observada se sitúa en torno a 3 días en la A-1 y 4 días en la A-2. Además, más del 70 % de las estancias se concentra entre uno y seis días, mientras que a partir de una semana aparece un segundo patrón asociado a viajes más prolongados.

La movilidad deja así de entenderse únicamente como una cuestión de volumen. Los datos pueden ayudarnos también a analizar cuándo comienza un desplazamiento, cuándo termina y cuánto tiempo transcurre entre ambos momentos.

Los datos también revelan cómo viajamos

Uno de los últimos análisis de la semana permitió profundizar todavía más en los tipos de desplazamiento observados.

Más de la mitad de los vehículos clasificados como camiones aparecen en dos o más puntos del corredor, frente a aproximadamente un 7 % de los vehículos convencionales. Un comportamiento coherente con el mayor peso de los recorridos interurbanos en el transporte de mercancías.

Cuando un mismo vehículo aparece en distintas estaciones durante una jornada es posible, además, reconstruir parte de su itinerario. El análisis permitió identificar cerca de 27.000 vehículos con paso por cuatro o más estaciones.

También aparecen patrones interesantes en la duración de determinadas paradas, con concentraciones alrededor de los 45 minutos y las 8 horas, tiempos que coinciden con periodos de descanso establecidos para el transporte profesional por carretera.

Datos que inicialmente tenían otra finalidad permiten así plantear nuevas hipótesis y obtener una perspectiva diferente sobre cómo funcionan estos corredores.

Reutilizar datos para abrir nuevas preguntas

Si hubiera que resumir los cinco días de análisis en una sola idea, sería precisamente esa: reutilizar información existente puede abrir nuevas formas de comprender la movilidad sin necesidad de empezar desde cero.

Durante la semana hemos pasado de preguntarnos de dónde procedían los datos a observar el ritmo semanal de la movilidad, comparar dos corredores, aproximarnos a la duración de determinados viajes y estudiar algunos patrones relacionados con el transporte profesional.

Pero, sobre todo, el ejercicio muestra el potencial de conectar y reutilizar información para formular nuevas preguntas.

Ese principio está también en el centro de DS4MM: generar un entorno en el que los datos puedan compartirse y reutilizarse para alimentar nuevos análisis, modelos y casos de uso relacionados con la movilidad.

La Semana Europea de la Movilidad ha terminado, pero los datos todavía tienen muchas historias que contar.